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Relato erótico “El primero es siempre el primero”

sábado 19 de septiembre de 2009 14:00:17 Europe/Paris

camara relato TUPNos ha llegado otro relato erótico. Recuerden hacernos llegar vuestros relatos para que los vayamos colgando aquí. De momento tenemos 3 relatos, a ver quién más se anima :).  

 

El primero es siempre el primero… no hay manera. Despues de perder la virginidad, cada hora y cada sitio es bueno para hacerlo. Mi novio me volvía loca solo con mirarme, siempre venía a mi casa a verme por la tarde; y ahí estaba yo, duchada esperándole. Mi padre siempre fue muy celoso porque soy la más joven de mis hermanos, por eso no nos dejaba ni siquiera ir a mi habitación para mirar la tele. Así que nos quedábamos en la terraza y mi padre en el salón. Antes de hacerlo por primera vez, lo máximo que habíamos hecho eran besos y palabras, que me excitaban mucho. Pero una vez iniciada en la vida sexual, ya no pensaba en otra cosa. Así que siempre que nos íbamos a la terraza yo empezaba a besarle en el cuello mientras mi mano caminaba hacia su barriga, hasta llegar a su pene que ya estaba listo para jugar. Mi novio decía que mi padre podría escuchar algo, pero el hecho de que mi padre y su mujer estuvieran en el salón justo al lado me excitaba aún más. Fueron noches y más noches maravillosas, sobretodo cuando hacía un poco más frío y yo cogía algo para taparnos. Siempre que mi padre notaba que hacíamos demasiado ruido, nos llamaba la atención. Pero la terraza no era la única opción que teníamos. La hora de la despedida era la más esperada. Íbamos fuera de la casa y mi novio se iba siempre más o menos a las 11 de la noche cuando no había mucha gente en la calle y nuestras caricias eran interminables. Yo para ayudar y hacerlo más divertido llevaba siempre falda corta. Nos quedábamos ahí un buen rato con las “caricias” y mirando atentos a todos los lados. Un día estábamos en una de esas despedidas cuando se aproximó mi vecina y empezó a hablarnos, Yo me enfadé mucho porque si la vieja notaba algo le diría a mi padre y yo estaría jodida en el peor sentido de la palabra. Situación cómica si no fuese trágica para los dos. Mi vecina estaba hablando y mi novio y yo abrazados sin movernos fingiendo darle atención mientras el pene de mi novio pulsava dentro de mí y yo sin poder expresar ninguna reacción. Fueron los peores y a la vez mejores minutos de mi vida, peores por el miedo de la vieja y mejores porque aquella situación nos dejaba aún más excitados. Cuando mi vecina dio a entender que ya se iba nos relajamos un poco, pero los nervios aumentaron cuando ella nos comentó que estaba más tranquila con la seguridad del barrio porque el edificio delante del mio había instalado cámaras de vigilancia. Nos dio las buenas noches y se fue. Al mismo instante yo me preocupé mucho, mi novio se reía pero no sacaba su pene de dentro de mi, yo le dije desesperada:
-¿Y si ella lo ha notado, y si nos han gravado?
Sexo en la calleMi novio con la cara más despreocupada del mundo se reía y me dijo que si ella hubiera notado algo debería estar en el baño tocándose porque seguro que hace mucho tiempo que ella no tiene sexo. Yo reía pero aún estaba nerviosa por las cámaras del edificio que estaban direccionadas hacia la puerta de mi casa y yo nunca lo había notado. Mi novio una vez mas con su cara de despreocupado me dijo:
-Pues por el show de los vigilantes, hay que continuar.
En un gesto rápido me penetró con ganas y me hizo delirar de tanto correrme. Estuvimos unos 3 minutos más hasta que él también terminó. ¡Qué locura! Miré a mi novio, él me dio un beso y me dijo:
-¡Buenas noches princesita!
Él se fue y yo entré rápidamente en mi casa, me fui directamente al baño a arreglarme para que nadie sospechara nada. Aún me quedan las dudas de si la vieja vio algo. Y tengo que confesar que los porteros del edificio de delante ahora me miran de una manera diferente
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Mitos acerca de la masturbación

viernes 18 de septiembre de 2009 13:58:00 Europe/Paris

La masturbación, esa gran desconocida por el público femenino. ¿O tal vez no?.     

 

Masturbación femenina todo un placerToda la población sana se masturba desde temprana edad hasta el final de sus vidas, si su salud se lo permite. Diversos estudios sobre la práctica de la masturbación arrojan resultados bien diversos. Entre el 92% y 94% de los hombres afirman que realizan la masturbación. En cambio, este porcentaje baja drásticamente en las mujeres. Sin embargo, esto se debe a la conocida inhibición femenina a la hora de reconocer esta práctica.

Y es que, debido a esta inhibición femenina y a otras causas, se han creado muchos mitos acerca de la masturbación. Comentaremos algunos de estos mitos.

Los hombres se masturban más. Según los resultados de las encuestas esto sería cierto. Pero existen investigaciones que afirman que los hombres exageran la frecuencia de la práctica y las mujeres mienten minimizando la frecuencia. Si corregimos las afirmaciones de unos y otros, las frecuencias convergen. Entonces, pues, hombres y mujeres se masturban por igual.

Disminuye la potencia sexual. No hay ninguna relación entre la masturbación y perder potencia por practicar dicha actividad. Lo cierto es que la potencia sexual depende del estado físico y de salud de la persona en cuestión y no de la frecuencia de la masturbación.

Las personas dejan de masturbarse cuando inician relaciones sexuales. Si bien puede ser que la frecuencia de masturbación disminuya al empezar una relación de pareja, lo cierto es que se sigue realizando la práctica. Además, una investigación afirma que las mujeres siguen con la misma frecuencia de masturbación o incluso llegan a aumentarla.

Produce esterilidad. Otro viejo mito completamente falso. Parecido al de que la masturbación produce ceguera. No existe ningún tipo de relación entre la práctica de la masturbación con la esterilidad y, menos aún, con la ceguera.

Causa depresión. Este mito es, cuanto menos, curioso. Ya que hacerlo no sólo no causa depresión, sino que es todo lo contrario, es un gran combatiente contra el estrés.

Masturbación mutua masculina femeninaAcaba con la producción de semen. Este mito también es falso. El hombre, a partir de la adolescencia empieza a fabricar semen de manera regular, sin ningún tipo de relación con la masturbación. Los espermatozoides se producen, además, de forma semanal en un hombre sano, independientemente del destino que tengan.

Existen muchos más mitos acerca de esta práctica tan saludable y placentera.

¿Conocéis otros mitos acerca de la masturbación?

Para terminar decir que la medicina moderna reconoce que la masturbación no produce daños significativos a corto o largo plazo, y la considera una práctica normal, incluso anti-estresante.

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Relato erótico “Pablo y yo”

miércoles 12 de agosto de 2009 13:53:51 Europe/Paris

Estimados lectores de Todo un placer, como sabrán la semana pasada comenzamos con el concurso de relatos eróticos. Pues bien, nos ha llegado otro que pasaremos a reproduciros. Recordad que podéis enviar el vuestro en: relatos@todounplacer.com.

 

Sin más demora, aquí va:

Braguitas sensuales Todo un placerMe llamo Thalia y tengo 19 anõs. Soy morena, mido 1,78m, peso 63 kilos, tengo los ojos verdes y cabello negro. Tengo trazos muy exóticos porque la familia de mi padre es de origen indígena y mi madre es italiana. Soy estudiante de derecho, pero hice un curso antes de entrar en la universidad. En ese curso estudiaba mucho y no tenía tiempo para salir con chicos. Nunca he tenido un novio de verdad, ya que mi padre era muy severo y siempre estaba en casa; así que no salía mucho de fiesta y no conocí a muchos chicos. Pero durante ese curso conocí a una persona. Se llama Pablo. Es un profesor de literatura. Joven, de 34 años, alto y cabellos castaños. A Pablo le gustaba salir con los alumnos del curso; era muy animado. Como siempre me ha gustado la literatura, empecé a hablar con Pablo… Él era muy cotizado entre las alumnas. Yo era muy tímida, vivía sola en un piso que aquilaron mis padres. Una vez en una de esas conversas Pablo me preguntó si me gustaría que él me prestase un libro de filosofía muy interesante. Le dije que sí con mucha excitación; me gustaban los hombres cultos. Pablo dijo que lo llevaría a mi piso porque estaba cerca de su casa. Estaba muy animada y decidí preparar una cena para Pablo. No sabía cocinar muy bien, pero hice algo simple y lo acompañé con vino. Lo preparé en una mesa pequeña que tenía en el piso. Me duché y dejé mi piel suave y perfumada como una flor. Tenía pocas opciones para arreglarme, así que lo hice lo mejor que pude: me puse ropa interior de color rosa y un vestido negro. Cuando sonó el timbre se me dibujó una sonrisa enorme en la cara. Pablo llevaba pantalones negros, camisa azul y un ramo de flores. Me puse tan contenta que no me pude resistir y le di un beso ardiente. Mientras nos besábamos, cerré la puerta y tiré las rosas y el libro en el sofá. Pablo me miró y me dijo que yo estaba mas guapa que nunca. Yo no podía decir nada, pero mis pechos ya lo decían todo. Yo nunca había hecho más que sexo oral con novios de colegio. Estaba fuera de mí con aquel hombre fuerte y caliente agarrándome. Me puse encima de la cama y abrí con temor las piernas. Delicadamente Pablo me quitaba el tanga, y mientras lo hacía me iba besando. Se volvió loco cuando me vio sin nada; me encantaba el sexo oral y Pablo lo hacía muy bien. Pasaba la lengua ferozmente, yo temblaba y gemía alto, no me importaban los vecinos. El chupaba mi clítoris mientras ponía un dedo en mi vagina virgen. Creía que iba a morir y de repente tuve mi primer orgasmo. Gritaba de placer mientras liberaba toda la miel en la boca de mi sexy profesor. Después de ese orgasmo tan fabuloso, me tumbé en la cama y necesité unos 10 minutos para incorporarme. Era preciso retribuir a Pablo, así que me puse de rodillas delante de él. Me dijo que siempre se excitaba cuando yo iba con falda al curso; cada vez aumentaba más mi dulce deseo. Puse las manos encima de sus pantalones y sentí algo. Le quité los pantalones y empecé a pasar la lengua. Él sudaba y suspiraba muy fuerte. Me quitó el sostenedor y lo tiró rápidamente al suelo; me llamaba de cadela y putita. Me decía que me quería comer entera, me puse roja y le confesé que era virgen. Él se excitó aún más y empecé a besar mi cuello. Yo también estaba muy excitada pero a la vez sentía miedo. Estaba tan lubricada que parecía caber perfectamente. Me dolió mucho pero luego me acostumbré. Con un poco más de tiempo conocí por primera vez la sensación de tener múltiplos orgasmos. No hubiese podido imaginar más placer que ese, así pues Pablo me habló de sexo anal. Debo decir que me encantó.


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Relato erótico “El trio inesperado”

miércoles 29 de julio de 2009 15:57:18 Europe/Paris

Desde Todo un Placer queremos lanzar la iniciativa de publicar los relatos eróticos de nuestros clientes. De entre todos ellos, seleccionaremos uno. Les presentamos nuestro primer relato erótico, estamos seguros que les gustará. Recuerda que si quieres mandar el tuyo, sólo tienes que enviarlo a nuestro correo eléctronicorelatos@todounplacer.com

El trio inesperado

El trio inesperado Todo un placerSoy una mujer guapa, me gustan las cosas más calientes de la vida y no puedo negar que adoro el sexo, ¡realmente no hay cosa mejor!. Un día vez estaba en mi casa sola esperando mi marido, estaba muy caliente, quería hacer algo inédito. Llamé a una amiga, le dije que viniera a mi casa para hablar de nuestras cosas. De pronto llega mi amiga, estaba muy guapa y llevaba una mini-falda que le quedaba muy bien. Se puso a mi lado en el sofá, yo ya estaba muy excitada, pero nunca había deseado a una mujer. Aquel día, pero, le tenía muchas ganas, así que mientras hablábamos puse las manos en su cabello, me aproximé y toqué sus suaves brazos, cuando de repente ella me miró de una manera complaciente. Parecía sentir lo mismo que yo. Acarició mi cara, cogió mis manos y las puso en sus pechos; y de repente me dijo: “tócalos”. Yo no me aguantaba más, ella no llevaba sostén y yo la tocaba con muchas ganas. Estaba cada vez más mojada, ella puso la mano por debajo de mi falda y pudo comprobarlo. Yo también la toque, ella se tumbo en el sofá y yo le quite la falda. En ese momento escuché un ruido. Era mi marido que llegaba, nos vio allí, en medio del salón. Él se excitó al instante, se quitó la ropa rápidamente y empezó a masturbarse sin decir nada, simplemente nos miraba. Yo continuaba con mi amiga que estaba cada vez más mojada, y ella me preguntó: “¿puedo correrme en tu boca?”. Yo hice una señal de sí con la cabeza y seguí, cuando de repente sentí aquel líquido caliente en mi boca. Ella gemía mucho y mi marido también. Yo todavía estaba muy excitada, quería más. Mientras mi marido me hacía sexo oral, mi amiga mordiscaba mis pechos. Tuve el mejor orgasmo de mi vida. Sin duda esa fue una experiencia que no olvidaré jamás.

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