Relato erótico “Mi querido cuñado”
martes 29 de septiembre de 2009 14:05:02 Europe/Paris
Estimad@s lector@s, les dejamos de nuevo con un relato erótico que nos ha llegado vía e-mail. Recuerden que pueden enviar el suyo.
Existen cosas que son inexplicables… no quería viajar este fin de semana con mi familia… tenía más ganas de quedarme en la ciudad y descansar que tener que ir a nuestra casa de la playa. Me quedé estudiando el sábado y por insistencia de mis amigas viajamos el domingo. Llegamos cerca de las 14:00h. Mi cuñado, mi hermana y mis primas ya estaban allí, estaban todas en bikini listas para ir a la playa. Decidieron esperarme a que me pusiera el bikini para irnos todos juntos. Me puse el bikini y mientras hablábamos un poco abrí una cerveza en lata, discretamente empecé a fijarme mejor en mi cuñado y él tampoco me quitaba el ojo de encima. Yo con un pequeño bikini blanco, imposible no mirar. Para provocarlo, me tumbé en el sofá dándole la visión de todo mi cuerpo… miré entre sus piernas y percibí el volumen bajo sus calzoncillos. Pero el también me miraba y me avergoncé, me levanté y me fui a la cocina a tirar la lata de cerveza vacía y nos fuimos para la playa. Mis primas, mi hermana y mis amigas se fueron a bañar y yo me quedé tomando el sol con la compañía de mi cuñado. No tardé mucho y me fui al agua también y poco después vino mi cuñado. Estábamos todos jugando cuando vino una ola un poco más fuerte que me llevó cerca de mi cuñado y rápidamente pude tocar y sentir que el estaba excitado. Me pidió perdón y yo le dije: -Perdón por que? ¡Fue culpa de la ola! Estuvimos un poco más y nos fuimos a casa. A mi cuñado le gusta hacer masajes a sus hijas y a mi hermana, su mujer. Mientras las masacraba a ellas noté que no dejaba de mirarme. Después de un rato, él se durmió en el sofá, estaba sólo en calzoncillos. Me quedé mirando la tele con él allí, casi desnudo. No pude aguantar mucho y me fui al baño a masturbarme, mi deseo era ver mi cuñado desnudo y comerle entero. No resistí a esos pensamientos y me corrí en mis dedos. Al día siguiente me desperté cerca de las 10:30 de la mañana, me levanté, miré en la cocina y en las demás habitaciones… no había nadie… imaginé que habían ido a la playa y no quisieron despertarme… me fui a duchar. Al terminar me puse una toalla para ir a la habitación. Cuando salí del baño me asusté… mi cuñado estaba tumbado en el sofá, pregunte por los demás y el me dijo que estaban todos en la playa y el volvió para coger el móvil y el dinero que se había olvidado. Entonces le pregunte porque estaba tumbado… se río y me pidió que le pusiera una crema en la espalda para luego volver a la playa. Empecé a masajearle la espalda hasta los pies, me decía que tenía unas manos maravillosas, yo que ya estaba excitada no sabía qué hacer. Deje de darle el masaje, él se levantó y me dijo: -Lo empezaste tú, ahora mira cómo estoy! Empezó a besarme y acariciarme, le dije que podría venir alguien pero la verdad era que no me importaba mucho, ya estaba toda mojada. Me llevó a la habitación y me hizo el amor, me dijo que nunca nadie le había dejado así.
Confieso que yo tampoco había sentido nunca tanto placer. Terminamos y no me lo podía creer. Yo, una chica de 15 años com mi cuñado, un hombre de 38. El volvió a la playa y yo me quedé en casa descansando. Fue la mejor experiencia de mi vida, estaba un poco preocupada por si alguien nos pudo ver, pero espero seguir disfrutando de días como ese con mi querido cuñado.
Relato erótico “El primero es siempre el primero”
sábado 19 de septiembre de 2009 14:00:17 Europe/Paris
Nos ha llegado otro relato erótico. Recuerden hacernos llegar vuestros relatos para que los vayamos colgando aquí. De momento tenemos 3 relatos, a ver quién más se anima :).
El primero es siempre el primero… no hay manera. Despues de perder la virginidad, cada hora y cada sitio es bueno para hacerlo. Mi novio me volvía loca solo con mirarme, siempre venía a mi casa a verme por la tarde; y ahí estaba yo, duchada esperándole. Mi padre siempre fue muy celoso porque soy la más joven de mis hermanos, por eso no nos dejaba ni siquiera ir a mi habitación para mirar la tele. Así que nos quedábamos en la terraza y mi padre en el salón. Antes de hacerlo por primera vez, lo máximo que habíamos hecho eran besos y palabras, que me excitaban mucho. Pero una vez iniciada en la vida sexual, ya no pensaba en otra cosa. Así que siempre que nos íbamos a la terraza yo empezaba a besarle en el cuello mientras mi mano caminaba hacia su barriga, hasta llegar a su pene que ya estaba listo para jugar. Mi novio decía que mi padre podría escuchar algo, pero el hecho de que mi padre y su mujer estuvieran en el salón justo al lado me excitaba aún más. Fueron noches y más noches maravillosas, sobretodo cuando hacía un poco más frío y yo cogía algo para taparnos. Siempre que mi padre notaba que hacíamos demasiado ruido, nos llamaba la atención. Pero la terraza no era la única opción que teníamos. La hora de la despedida era la más esperada. Íbamos fuera de la casa y mi novio se iba siempre más o menos a las 11 de la noche cuando no había mucha gente en la calle y nuestras caricias eran interminables. Yo para ayudar y hacerlo más divertido llevaba siempre falda corta. Nos quedábamos ahí un buen rato con las “caricias” y mirando atentos a todos los lados. Un día estábamos en una de esas despedidas cuando se aproximó mi vecina y empezó a hablarnos, Yo me enfadé mucho porque si la vieja notaba algo le diría a mi padre y yo estaría jodida en el peor sentido de la palabra. Situación cómica si no fuese trágica para los dos. Mi vecina estaba hablando y mi novio y yo abrazados sin movernos fingiendo darle atención mientras el pene de mi novio pulsava dentro de mí y yo sin poder expresar ninguna reacción. Fueron los peores y a la vez mejores minutos de mi vida, peores por el miedo de la vieja y mejores porque aquella situación nos dejaba aún más excitados. Cuando mi vecina dio a entender que ya se iba nos relajamos un poco, pero los nervios aumentaron cuando ella nos comentó que estaba más tranquila con la seguridad del barrio porque el edificio delante del mio había instalado cámaras de vigilancia. Nos dio las buenas noches y se fue. Al mismo instante yo me preocupé mucho, mi novio se reía pero no sacaba su pene de dentro de mi, yo le dije desesperada:
-¿Y si ella lo ha notado, y si nos han gravado?
Mi novio con la cara más despreocupada del mundo se reía y me dijo que si ella hubiera notado algo debería estar en el baño tocándose porque seguro que hace mucho tiempo que ella no tiene sexo. Yo reía pero aún estaba nerviosa por las cámaras del edificio que estaban direccionadas hacia la puerta de mi casa y yo nunca lo había notado. Mi novio una vez mas con su cara de despreocupado me dijo:
-Pues por el show de los vigilantes, hay que continuar.
En un gesto rápido me penetró con ganas y me hizo delirar de tanto correrme. Estuvimos unos 3 minutos más hasta que él también terminó. ¡Qué locura! Miré a mi novio, él me dio un beso y me dijo:
-¡Buenas noches princesita!
Él se fue y yo entré rápidamente en mi casa, me fui directamente al baño a arreglarme para que nadie sospechara nada. Aún me quedan las dudas de si la vieja vio algo. Y tengo que confesar que los porteros del edificio de delante ahora me miran de una manera diferente.


